Iom Hashoah nos convoca en la Memoria y el compromiso de nuestro presente

Hace apenas tres años, en este mes, conmemorábamos el setenta aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia, en el que un grupo de jóvenes de diferentes movimientos asumieron el compromiso de luchar por la identidad y morir por el honor del pueblo judío.

Este año un nuevo aniversario nos convoca a la Memoria: hace setenta años se llevaban a cabo los juicios de Núremberg en los que en la búsqueda de justicia se condenó a la cúpula perpetradora de la Shoá.

Entre estos dos sucesos históricos también pasaron tres años, un tiempo que parece demasiado corto para contener tanto dolor, y a la vez suficiente como para permitir en su transcurso la búsqueda de justicia y el inicio de la aliá de miles de judíos al naciente Estado de Israel. 

Más de veinte años después, en 1960 la Memoria y la Justicia se harán presentes nuevamente en el juicio a Eichmann. En él, uno de los testigos más significativos fue Icchack Cukierman o como lo conocían en el Gueto de Varsovia "Antek", su testimonio público volvería para recordarnos lo que jamás deberíamos olvidar, pero también para demostrar que una línea de tiempo cargada de hechos tan diversos, trágicos, conmovedores, vibrantes, puede ser recorrida por una misma persona. >Para recordar a Icchack Cukierman, combatiente del Levantamiento, comandante de la resistencia partisana, organizador de la aliá europea, y finalmente, kibutznik y ciudadano israelí, elegimos este retrato escrito por Marek Edelman, su compañero de resistencia.

¨…Él era una persona del tipo romántico, escribía cartas a sus amigos en los campos de concentración. A veces debía infiltrar en ellas algún tipo de información secreta, pero más allá de eso, eran cartas llenas de romanticismo, flores, amor. Las chicas suspiraban por él. Era muy apuesto. Tenía un excepcional sentido de la belleza. Él hubiera preferido hablar de las personas y no sobre lo que sucedía en ese momento. Amaba reír. Contaba chistes sobre tierras lejanas, inhóspitas. Eran chistes tontos, pero de alguna forma nos hacían reír. Le gustaba la gente. Se sentía incómodo cuando tenía que disparar. Desde su punto de vista, disparar era una triste necesidad, no algo bueno...¨

Memoria y Justicia de seres tan humanos que merecen tener más que nunca un lugar en la Historia

 

 

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03 Mayo 2016 / 25 Nisan 5776 0